sábado, 21 de junio de 2014

COMPARACIÓN LITERARIA CON "EL TREN DE LOS DORMIDOS"

CAPITULO 1: LA MUJER  DE LA VENTANA
En alguna oportunidad mi papá me contó un momento de su vida que me impactó porque hace parte de su infancia y de alguna manera lo relacioné con el relato de la mujer en la ventana. Contaba mi papá que cuando tenía aproximadamente 12 años iba todos los días a rezar a una virgen que está situada en el barrio San Joaquín, más exactamente en la carrera 67 con calle 40, con su mama y sus dos hermanos, y aun cuando no habían apariciones me parece que la descripción que mi padre hace del lugar es similar a la que describe el autor y de alguna manera esa parte espiritual del rezo a la virgen la relaciono con la mujer que se aparecía.

CAPITULO 2: UN MATRIMONIO
Hace algún tiempo iba a viajar a Bogotá, y cuando llegue a la sala de espera antes de abordar, en aquel lugar aprecié una pareja homosexual que aparentemente se estaba despidiendo y tuvieron varias manifestaciones de amor posiblemente por una despedida porque había lágrimas, había abrazos y había besos. Efectivamente uno de los integrantes de la pareja abordó un avión y dejo al otro sumido en una tremenda tristeza.

CAPITULO 3: EL HOMBRE DEL PIJAMA
El hombre del pijama lo relacioné inmediatamente con mi tío abuelo Manuel que tenía la costumbre, todas las mañanas, de asomarse en pijamas y levantadora a la ventana de su residencia a fumarse un cigarro y a leer la prensa, recuerdo con gracia que mi bisabuela, hermana suya lo increpaba por salir a la ventana sin haberse bañado a fumar su cigarrillo Lucky strike.

CAPITULO 4: CAE LA NIEVE
Relaciono este relato con el metro de Medellín, pues es un vehículo de transporte masivo similar al del cuento.  Además porque la reacción de los visitantes de otras ciudades, inclusive de otras naciones, cuando lo abordan es de sorpresa por el estado en el que se mantiene y por la cultura de la gente que lo utiliza, diría uno que la reacción es inesperada, como lo fue la de la señora que recibió la carta.

CAPITULO 5: TRÁFICO
Hace unos dos años mi primo se bajó del metro en la estación San Antonio, cuando se dio cuenta le habían robado el celular, trató de perseguir al ladrón ocasional pero pudo concluir que el hombre se había quitado la camisa que tenía y se había dejado la que tenía debajo para no ser localizado, en esta ocasión la policía de mi ciudad como de costumbre no pudo hacer nada.

CAPITULO 6: UNA PIZZA CON LOS BORDES QUEMADOS
El pizzero de mi cuento se llama Federico y cuando yo lo conocí ya no era pizzero, vendía ilusiones y era muy hábil en su labor, por algún tiempo mi familia creyó en él, pero al final nos dimos cuenta que era un estafador a quien tuvimos que demandar sin lograr rescatar todo lo que nos quitó, algo recuperamos.


CAPITULO 7: LA PROFESORA
Algún día salí con dos amigas, una de ellas muy mayor a la que le gustaba bailar tango, fuimos a un bar donde se canta y baila este género musical, y mi amiga, la mayor, se sintió atraída por el bailarín principal, quien era mucho más joven que ella, lo sentó en nuestra mesa y después de un rato se fue a amanecer con él.

CAPITULO 8: UNA FORMA DE INGRESOS
Hace 10 años nos mudamos a un apartamento en una unidad residencial cuyos accesos por las escaleras eran bastante estrechos, en mi casa los muebles de la sala principal son de buen tamaño y el más grande de ellos no cabía ni en el ascensor ni se podía subir por las escalas, por lo que hubo necesidad, con un par de sogas de subirlo por el balcón.

CAPITULO 9: UN HOMBRE PÁJARO
Conocí un hombre que medía dos metros diez, era algo lento, no se entendía bien lo que decía, su cabeza era la mitad de mi cuerpo y sus manos eran enormes, su corazón no funcionaba bien, pero su mujer lo amaba, era un icono entre las personas que lo rodeábamos, un día se fue sin decir por qué, pero cuando le preguntaron dijo: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron”.

CAPITULO 10: UN OYENTE DE OPERA
Mi hermano es un seguidor de los Beatles, a pesar de que solo cuenta con 20 años, se sabe las canciones, cuando las hicieron, donde las cantaron, cuantas interpretaciones hicieron, cual fe el más exitoso de ellos, cuáles fueron las interpretaciones de cada uno, en que año se separaron, cuáles fueron sus conflictos internos.  Ha manifestado que una de las cosas que no le perdona a mi padre y que no se perdona a sí mismo es no haber asistido al concierto de Paul McCartney en Bogotá, y uno de sus grandes sueños es tener la oportunidad de asistir a un concierto en vivo de los dos Beatles que aún existen.

CAPITULO 11: UN HOMBRE EN LA COCINA
Mi tío en navidad se encarga de la cena, nadie puede entrar a su cocina porque se desespera.  Recurrentemente, todos los diciembres la cena es comida árabe, hace maqluba, tahini, kibbeh, tabbouleh y laban, y su única recompensa esperable es que a todos nos guste y disfrutemos de la cena.

CAPITULO 12: UN TEOLOGO TRISTE
Todos los teólogos que conozco son felices, por ejemplo Julio y Sergio, son los pastores de una iglesia a la que asistí, ninguno de los dos parece un pato, menos causan mala impresión, nunca me generaron miedo, al contrario, siempre confié en ellos.  Su actitud que era confiada, alegre, supongo procedía de sus creencias, porque eran sólidas y bien fundamentadas.


CAPITULO 13: UN ERROR DE APRECIACIÓN
Mi familia materna es de descendencia palestina y una de mis tías en la universidad tenía un gran amigo al que apreciaba y quería con todo su corazón, hasta que supo la descendencia de este, judío, un enemigo de su prole según la apreciación que tenía entonces, hasta ahí le dio el saludo y se arrepintió de haber confiado en él.  Sin embargo ahora que ya ha reflexionado considera que los judíos son el pueblo elegido de Dios, y por eso se arrepiente de su apreciación de entonces.

CAPITULO 14: UN PEQUEÑO ACCIDENTE
Mi hermano en la universidad, bajando por las escalas del bloque donde recibe clase, mientras miraba el celular, se dobló el pie que se inflamó inmediatamente impidiéndole apoyarlo. Mi mamá inicialmente pensó que se trataba de un simple esguince, yo supuse que se había fracturado, lo llevamos al ortopedista y se confirmó el diagnóstico, fractura del quinto metatarsiano, tratamiento: yeso por seis semanas. A las seis semanas exactas mi hermano fue al ortopedista, pero como no estaba el médico tratante resolvió quitarse el yeso el mismo, operación realizada con un viejo bisturí para papel y un cortafrío, mi mamá, al igual que en el cuento, exclamó: “¡Me vas a enloquecer!”.

CAPITULO 15: LA MUJER DE LA MALETA
Mi tía abuela, que no conocía, un día apareció de la nada. Era pequeña, más de lo normal, venía vestida con una gabardina negra que le llegaba a los tobillos y una maleta más grande que ella, venía por dos meses y se quedó 5. Su forma de actuar era extraña y nos abrumaba, y no por que no seamos hospitalarios, pues en otras oportunidades hemos albergado otros familiares sin tener problemas.

CAPITULO 16: UN VECINO
Cuando mi hermano estaba pequeño y mis padres salían, si alguien tocaba la puerta, mi hermano que desde siempre ha sido desconfiado, antes de asomarse en el ojo que da hacia afuera iba a la cocina, tomaba un cuchillo por si las moscas, porque según él no podía confiarse en  ningún vecino, iba a la puerta y miraba quien era, nunca paso nada.

CAPITULO 17: EL PIANISTA
Lo conocí en una conferencia en la que mezclaba la charla que daba con una guitarra y sus canciones, fue mi profesor de guitarra, su figura era agradable y me daba confianza, me interesé en cantar y tocar guitarra, por eso fui a su academia, conocí a su esposa y su entorno y me dio tranquilidad, allí aprendí a tocar guitarra y un poco a cantar, tengo un lindo recuerdo de aquellos días.

CAPITULO 18: UNA MUJER GORDA
Tuvimos una señora que le ayudaba a mi mamá en las labores domésticas durante 20 años, vivo en un séptimo piso con ascensor, cuando este se descompone la situación se complicaba para nuestra empleada que no estaba en la mejor condición física, en algunas oportunidades tuvo que subir los dos pisos de los parqueaderos y los siete de apartamentos.  Llegaba colorada y casi asfixiada.


CAPITULO 19: UNA INUNDACIÓN CASERA
Eran las 6:30 de la tarde, la señora que le ayudaba a mi madre terminaba de lavar la cocina, haló la nevera bruscamente y partió el tubo que lleva agua a la nevera, la inundación fue terrible, lo que más nos preocupaba era la actitud de esta mujer, creímos que enloquecería, mi papa no encontraba el grifo para cerrar el acceso de agua al apartamento, tuvimos que llamar al portero para cortar el agua, finalmente lo logramos.  Llamamos al fontanero que resolvió el problema en quince minutos.

CAPITULO 20: UN HOMBRE EN LA OSCURIDAD
Tengo una prima que no soporto, aun cuando no es, cree ser más sabia que todo el mundo y se considera de un nivel cultural y de conocimiento superior al promedio.  Su temperamento y carácter le han traído muchos problemas, salió corriendo de su ciudad natal y después de la capital, estaba amenazada.  No podía montarse en un taxi sin pelear con el conductor, siempre se metía en problemas.  Ahora vive en un lugar que no quiero saber y espero que nunca me lo cuente.

CAPITULO 21: POBREZA
Nuestra ciudad desde hace algún tiempo es visitada en buen número por extranjeros que no hablan español, rubios y rubias muy altos que no huelen bien, de mala apariencia y que son desaseados.  Son como una peste, no reportan ningún beneficio a la ciudad, creería uno que con cien dólares pasan una semana.  Los mochileros se notan mucho en Medellín.

CAPITULO 22: UN ENCUENTRO
Mi mamá y mi papá mercan en La Mayorista, en una época compraban las verduras en un bloque que se llama “Las Malvinas” dentro de esa central de alimentos, y allí había un hombre que atendía a las señoras que compraban las verduras, el tipo siempre estaba en pantaloneta y con camisilla porque suponía que tenía un hermoso cuerpo y cada vez que veía a mi mamá se iba enloquecido a atenderla, lo único que a ella podía producirle era repugnancia.

CAPITULO 23: UN HOMBRE PEQUEÑO
Tuve un profesor en el colegio que era pequeño, me impresionaba que era harlista, nunca entendí como ese hombre tan pequeño podía dominar una moto tan grande, cuando lo veía siempre pesaba que le faltaban fuerzas para controlar su enorme motocicleta, parecía un dibujo animado que si se caía y partía su cabeza volvería a pararse como si nada.

CAPITULO 24: UNA CONVERSACIÓN DE CAFÉ
Mi mamá tiene una amiga elegante, bonita y muy agradable con una conversación muy fluida, tuvo un novio panadero, moreno y bajito, pareciera que el disfrutaba de oírla hablar como mi mamá que pasa horas en la sala de nuestro apartamento escuchando sus historias.


CAPITULO 25: EL TREN DE LOS DORMIDOS
Viene a mi memoria mi primera rotación en el hospital Rosalpi en Bello, debía trasladarme desde la estación Poblado hasta la estación Madera y de allí tomar un integrado hasta el hospital, recuerdo que mis padres me acompañaron en el primer recorrido, como no estoy acostumbrada me sentí extraña en el vagón del metro, para mi todos eran extraños, la verdad no me importaba si dormían, hablaban o leían, para mi prácticamente no existían, no tengo un buen recuerdo de esos traslados en metro.

CAPITULO 26: UN MOMENTO EN LA CARRILERA
Mi colegio queda en el sector del estadio, fui de esas niñas que siempre se transportaron en el bus escolar, era un viaje largo entre el estadio y el poblado, ese día hacía un calor infernal, salimos del colegio como de costumbre a las tres de la tarde, veía pasar los árboles, las casas, el supermercado.  Veníamos por la regional de norte a sur y llegando a la 10 el bus tuvo una falla mecánica, nos tocó esperar en medio de la vía hasta que llegara el bus de reemplazo.

CAPITULO 27: DEL OTRO LADO DE LA CALLE
El mundo está lleno de racistas, hay personas que odian a los judíos, otras odian a los negros, los judíos no quieren a los árabes, a los asiáticos no les agradan los occidentales, y todos de acuerdo con su raza por alguna razón que no comprendo terminan no queriendo a personas de otras razas.  Es extraño porque todos somos seres humanos y deberíamos respetar las diferencias.

CAPITULO 28: PERSONAL DE EMBAJADA
He conocido en algunas oportunidades personas de la capital que se ufanan de relacionarse con los políticos que están en el gobierno, parece que fuera una epidemia de los habitantes de la capital, pareciera que todos creen conocer a los gobernantes de nuestro país, se sabe de antemano que es mentira, ellos mismos están seguros que nadie les cree sus cuentos, pero son felices alardeando de sus amistades imaginarias.

CAPITULO 29: UN CUARTO DE TELEVISIÓN
Otra de mis tías abuelas tuvo problemas de drogas, lo que en un momento de su vida le produjo un delirio de persecución, cría que la perseguían, que la iban a matar, y en medio de sus alucinaciones un día intentó incendiar su casa, supongo pensando que si lo hacía desaparecerían de su vida esas personas que la acosaban y no la dejaban vivir tranquila.

CAPITULO 30: UN CONTRABAJISTA
Tengo un primo que toca varios instrumentos, creo que le gusta el rock, no es de fiar.  Aunque su apariencia es bonachona y agradable estoy segura que tiene hábitos que no comparto, es probable que por plata haría cualquier cosa.  Si llegara a mi casa a pedir que lo albergáramos en ella y tuviera la oportunidad de opinar no lo aprobaría.


CAPITULO 31: UN PORTERO
Los porteros que conozco en mi ciudad me inspiran confianza, son atentos, serviciales, caballeros, siempre están dispuestos a ayudar, especialmente a las empleadas de los apartamentos donde hacen su labor. Tengo dos cosas claras con ellos, el que tiene turno de noche se la pasa durmiendo y realmente no entiendo a qué horas van al baño.

CAPITULO 32: CUESTIÓN DE TRABAJO
Todos desarrollamos una actividad y a todos nos parece importante lo que hacemos.  Es posible que a los demás les parezca que lo que hacemos no sirve para nada, los ingenieros critican a los médicos, los médicos a los abogados y los abogados a las amas de casa, pero la sociedad necesita de cada una de estas labores.

CAPITULO 33: UNA VENDEDORA DE HELADOS
En mi ciudad es famosa la vendedora de rosas, que tuvo la fortuna de que un director de cine contara su historia, ella es famosa en Europa, fue nominada a La Palma de Oro en el festival de Cine de Cannes.  Su destino ha estado marcado por contradicciones, terminó pagando un crimen que aparentemente no cometió.

CAPITULO 34: UNA DESAPARICIÓN
Mi tía abuela que estuvo pasando un tiempo con nosotros es una mujer pequeña, delgada de ochenta años que sufre de presión alta, en un descuido de mis padres se escapó de casa para irse a la iglesia, lamentablemente ella no conoce la ciudad y se extravió, nos preocupaba que nos diera un infarto o que no apareciera.  Finalmente, no sabemos cómo, encontró la iglesia y allí fuimos por ella.

CAPITULO 35: UNA CITA
Tuve la oportunidad de trabajar en un call center, allí conocí a un extranjero que quiso tener una cita conmigo, yo lo evadía porque no me agradaba y porque no me generaba confianza.  La cita nunca se concretó a pesar de que insistía permanentemente porque yo le gustaba.  Pasado algún tiempo mientras salía con una amiga me encontré con él, que miró con algo de rencor y no me saludó.

CAPITULO 36: UN HOMBRE EN EL SEMAFORO
Mi papá cuando era un joven estudiante de administración tuvo un jefe que era alcohólico, dice mi papá que debió haberse tomado todo el aguardiente de la Fábrica de Licores de Antioquia. Tenía una discoteca de unos cinco o seis mil LP, porque era dueño de una emisora de música pop en FM, y solía decir con una sonrisa en los labios y de forma eufórica que las señoritas habían terminado con el negocio de las prostitutas.


CAPITULO 37: UNA CONSTRUCCIÓN
Hace cerca de seis meses se desplomó un edificio en Medellín, sus constructores han querido convencer a los propietarios de las torres que aún no han caído de que ellos las pueden repotenciar.  Nadie está convencido, porque creer en eso es como creer en una construcción virtual.

CAPITULO 38: UN CONDUCTOR DE BUS
En Medellín el sistema de transporte masivo a parte del metro es un caos, los conductores de bus en muchas oportunidades creen que van en el auto de carreras de Sebastián Vettel, la guerra del centavo los obliga a actuar de esta manera.  Medellín es una ciudad de calles estrechas por lo que no me explico cómo no pasan más accidentes.

CAPITULO 39: UNA PAREJA ABURRIDA
Conocí una pareja que nosotros llamábamos “los del Skoda”, ella era gorda, morena, alta, él era de mediana estatura, delgado, dejaban ver que no se entendían, el amor en la pareja hacía tiempo había emigrado, nunca entendimos por qué permanecían juntos, ella no lo amaba, más bien le repugnaba, y él se había habituado a soportarla.

CAPITULO 40: PANES DE FIESTA
Tuve un extraño vecino, vivía en el último piso del edificio, era médico, al parecer exitoso.  Hacia unas fiestas que duraban tres días, en esos momentos creo que todos lo odiábamos en el edificio.  Lo conocí casualmente en el ascensor, era un hombre joven, agradable, usaba buenas lociones y coleccionaba mujeres, pero era insoportable la música que escuchaba y el volumen al que lo hacía.

CAPITULO 41: SINAGOGA
Supongo que en Medellín hay muy pocas sinagogas, no he entrado a ninguna sinagoga, no las conozco por dentro ni se cómo funcionan, no conozco historias de judíos, no sé cuáles son sus costumbres.  Nunca he podido entender por qué si son el pueblo de Dios algunos de ellos llevan una vida tan desordenada.

CAPITULO 42: MÚSICA
Conocí en una fundación, de esas dizque espirituales, a un hombre que se consideraba cantante, músico y de muy buen oído.  Fue escogido como el responsable de organizar el grupo de música de la fundación y para él todas eran mezzosopanos, mi opinión es que tenía más oído una campana de barro.


CAPITULO 43: MI AÑO EN BERLÍN

Medellín al igual que Berlín se ha vuelto una ciudad de ciudades (Medellín, envigado, bello, Itagüí, la estrella, etc.) no ha sido planeado su crecimiento y su plan de ordenamiento territorial es un caos porque cada ciudad hace un plan de acuerdo con sus intereses sin que estén aglutinados ni referenciados los de las otras ciudades aledañas. 


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