CAPITULO 1: LA MUJER DE LA VENTANA
En alguna oportunidad mi
papá me contó un momento de su vida que me impactó porque hace parte de su
infancia y de alguna manera lo relacioné con el relato de la mujer en la
ventana. Contaba mi papá que cuando tenía aproximadamente 12 años iba todos los
días a rezar a una virgen que está situada en el barrio San Joaquín, más
exactamente en la carrera 67 con calle 40, con su mama y sus dos hermanos, y
aun cuando no habían apariciones me parece que la descripción que mi padre hace
del lugar es similar a la que describe el autor y de alguna manera esa parte
espiritual del rezo a la virgen la relaciono con la mujer que se aparecía.
CAPITULO 2: UN MATRIMONIO
Hace algún tiempo iba a
viajar a Bogotá, y cuando llegue a la sala de espera antes de abordar, en aquel
lugar aprecié una pareja homosexual que aparentemente se estaba despidiendo y
tuvieron varias manifestaciones de amor posiblemente por una despedida porque
había lágrimas, había abrazos y había besos. Efectivamente uno de los
integrantes de la pareja abordó un avión y dejo al otro sumido en una tremenda
tristeza.
CAPITULO 3: EL HOMBRE DEL
PIJAMA
El hombre del pijama lo
relacioné inmediatamente con mi tío abuelo Manuel que tenía la costumbre, todas
las mañanas, de asomarse en pijamas y levantadora a la ventana de su residencia a
fumarse un cigarro y a leer la prensa, recuerdo con gracia que mi bisabuela,
hermana suya lo increpaba por salir a la ventana sin haberse bañado a fumar su
cigarrillo Lucky strike.
CAPITULO 4: CAE LA NIEVE
Relaciono este relato con el
metro de Medellín, pues es un vehículo de transporte masivo similar al del
cuento. Además porque la reacción de los
visitantes de otras ciudades, inclusive de otras naciones, cuando lo abordan es
de sorpresa por el estado en el que se mantiene y por la cultura de la gente
que lo utiliza, diría uno que la reacción es inesperada, como lo fue la de la
señora que recibió la carta.
CAPITULO 5: TRÁFICO
Hace unos dos años mi primo
se bajó del metro en la estación San Antonio, cuando se dio cuenta le habían
robado el celular, trató de perseguir al ladrón ocasional pero pudo concluir
que el hombre se había quitado la camisa que tenía y se había dejado la que
tenía debajo para no ser localizado, en esta ocasión la policía de mi ciudad
como de costumbre no pudo hacer nada.
CAPITULO 6: UNA PIZZA CON
LOS BORDES QUEMADOS
El pizzero de mi cuento se
llama Federico y cuando yo lo conocí ya no era pizzero, vendía ilusiones y era
muy hábil en su labor, por algún tiempo mi familia creyó en él, pero al final
nos dimos cuenta que era un estafador a quien tuvimos que demandar sin lograr
rescatar todo lo que nos quitó, algo recuperamos.
CAPITULO 7: LA PROFESORA
Algún día salí con dos
amigas, una de ellas muy mayor a la que le gustaba bailar tango, fuimos a un
bar donde se canta y baila este género musical, y mi amiga, la mayor, se sintió
atraída por el bailarín principal, quien era mucho más joven que ella, lo sentó
en nuestra mesa y después de un rato se fue a amanecer con él.
CAPITULO 8: UNA FORMA DE
INGRESOS
Hace 10 años nos mudamos a
un apartamento en una unidad residencial cuyos accesos por las escaleras eran
bastante estrechos, en mi casa los muebles de la sala principal son de buen
tamaño y el más grande de ellos no cabía ni en el ascensor ni se podía subir
por las escalas, por lo que hubo necesidad, con un par de sogas de subirlo por
el balcón.
CAPITULO 9: UN HOMBRE PÁJARO
Conocí un hombre que medía
dos metros diez, era algo lento, no se entendía bien lo que decía, su cabeza
era la mitad de mi cuerpo y sus manos eran enormes, su corazón no funcionaba
bien, pero su mujer lo amaba, era un icono entre las personas que lo
rodeábamos, un día se fue sin decir por qué, pero cuando le preguntaron dijo:
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera
tierra pasaron”.
CAPITULO 10: UN OYENTE DE
OPERA
Mi hermano es un seguidor de
los Beatles, a pesar de que solo cuenta con 20 años, se sabe las canciones,
cuando las hicieron, donde las cantaron, cuantas interpretaciones hicieron,
cual fe el más exitoso de ellos, cuáles fueron las interpretaciones de cada
uno, en que año se separaron, cuáles fueron sus conflictos internos. Ha manifestado que una de las cosas que no le
perdona a mi padre y que no se perdona a sí mismo es no haber asistido al concierto
de Paul McCartney en Bogotá, y uno de sus grandes sueños es tener la
oportunidad de asistir a un concierto en vivo de los dos Beatles que aún
existen.
CAPITULO 11: UN HOMBRE EN LA
COCINA
Mi tío en navidad se encarga
de la cena, nadie puede entrar a su cocina porque se desespera. Recurrentemente, todos los diciembres la cena
es comida árabe, hace maqluba, tahini, kibbeh, tabbouleh y laban, y su única
recompensa esperable es que a todos nos guste y disfrutemos de la cena.
CAPITULO 12: UN TEOLOGO
TRISTE
Todos los teólogos que
conozco son felices, por ejemplo Julio y Sergio, son los pastores de una
iglesia a la que asistí, ninguno de los dos parece un pato, menos causan mala
impresión, nunca me generaron miedo, al contrario, siempre confié en ellos. Su actitud que era confiada, alegre, supongo
procedía de sus creencias, porque eran sólidas y bien fundamentadas.
CAPITULO 13: UN ERROR DE
APRECIACIÓN
Mi familia materna es de
descendencia palestina y una de mis tías en la universidad tenía un gran amigo
al que apreciaba y quería con todo su corazón, hasta que supo la descendencia
de este, judío, un enemigo de su prole según la apreciación que tenía entonces,
hasta ahí le dio el saludo y se arrepintió de haber confiado en él. Sin embargo ahora que ya ha reflexionado
considera que los judíos son el pueblo elegido de Dios, y por eso se arrepiente
de su apreciación de entonces.
CAPITULO 14: UN PEQUEÑO
ACCIDENTE
Mi hermano en la universidad,
bajando por las escalas del bloque donde recibe clase, mientras miraba el
celular, se dobló el pie que se inflamó inmediatamente impidiéndole apoyarlo.
Mi mamá inicialmente pensó que se trataba de un simple esguince, yo supuse que
se había fracturado, lo llevamos al ortopedista y se confirmó el diagnóstico,
fractura del quinto metatarsiano, tratamiento: yeso por seis semanas. A las
seis semanas exactas mi hermano fue al ortopedista, pero como no estaba el
médico tratante resolvió quitarse el yeso el mismo, operación realizada con un viejo bisturí para papel y un cortafrío, mi mamá, al igual que en el cuento,
exclamó: “¡Me vas a enloquecer!”.
CAPITULO 15: LA MUJER DE LA
MALETA
Mi tía abuela, que no
conocía, un día apareció de la nada. Era pequeña, más de lo normal, venía
vestida con una gabardina negra que le llegaba a los tobillos y una maleta más
grande que ella, venía por dos meses y se quedó 5. Su forma de actuar era
extraña y nos abrumaba, y no por que no seamos hospitalarios, pues en otras
oportunidades hemos albergado otros familiares sin tener problemas.
CAPITULO 16: UN VECINO
Cuando mi hermano estaba
pequeño y mis padres salían, si alguien tocaba la puerta, mi hermano que desde
siempre ha sido desconfiado, antes de asomarse en el ojo que da hacia afuera
iba a la cocina, tomaba un cuchillo por si las moscas, porque según él no podía
confiarse en ningún vecino, iba a la
puerta y miraba quien era, nunca paso nada.
CAPITULO 17: EL PIANISTA
Lo conocí en una conferencia
en la que mezclaba la charla que daba con una guitarra y sus canciones, fue mi
profesor de guitarra, su figura era agradable y me daba confianza, me interesé
en cantar y tocar guitarra, por eso fui a su academia, conocí a su esposa y su entorno y me dio tranquilidad, allí aprendí a tocar guitarra y un poco a
cantar, tengo un lindo recuerdo de aquellos días.
CAPITULO 18: UNA MUJER GORDA
Tuvimos una señora que le
ayudaba a mi mamá en las labores domésticas durante 20 años, vivo en un séptimo
piso con ascensor, cuando este se descompone la situación se complicaba para
nuestra empleada que no estaba en la mejor condición física, en algunas
oportunidades tuvo que subir los dos pisos de los parqueaderos y los siete de
apartamentos. Llegaba colorada y casi
asfixiada.
CAPITULO 19: UNA INUNDACIÓN
CASERA
Eran las 6:30 de la tarde,
la señora que le ayudaba a mi madre terminaba de lavar la cocina, haló la
nevera bruscamente y partió el tubo que lleva agua a la nevera, la inundación
fue terrible, lo que más nos preocupaba era la actitud de esta mujer, creímos
que enloquecería, mi papa no encontraba el grifo para cerrar el acceso de agua
al apartamento, tuvimos que llamar al portero para cortar el agua, finalmente
lo logramos. Llamamos al fontanero que
resolvió el problema en quince minutos.
CAPITULO 20: UN HOMBRE EN LA
OSCURIDAD
Tengo una prima que no
soporto, aun cuando no es, cree ser más sabia que todo el mundo y se considera
de un nivel cultural y de conocimiento superior al promedio. Su temperamento y carácter le han traído
muchos problemas, salió corriendo de su ciudad natal y después de la capital,
estaba amenazada. No podía montarse en
un taxi sin pelear con el conductor, siempre se metía en problemas. Ahora vive en un lugar que no quiero saber y
espero que nunca me lo cuente.
CAPITULO 21: POBREZA
Nuestra ciudad desde hace
algún tiempo es visitada en buen número por extranjeros que no hablan español,
rubios y rubias muy altos que no huelen bien, de mala apariencia y que son
desaseados. Son como una peste, no reportan
ningún beneficio a la ciudad, creería uno que con cien dólares pasan una
semana. Los mochileros se notan mucho en
Medellín.
CAPITULO 22: UN ENCUENTRO
Mi mamá y mi papá mercan en
La Mayorista, en una época compraban las verduras en un bloque que se llama
“Las Malvinas” dentro de esa central de alimentos, y allí había un hombre que
atendía a las señoras que compraban las verduras, el tipo siempre estaba en
pantaloneta y con camisilla porque suponía que tenía un hermoso cuerpo y cada
vez que veía a mi mamá se iba enloquecido a atenderla, lo único que a ella
podía producirle era repugnancia.
CAPITULO 23: UN HOMBRE
PEQUEÑO
Tuve un profesor en el
colegio que era pequeño, me impresionaba que era harlista, nunca entendí como
ese hombre tan pequeño podía dominar una moto tan grande, cuando lo veía
siempre pesaba que le faltaban fuerzas para controlar su enorme motocicleta,
parecía un dibujo animado que si se caía y partía su cabeza volvería a pararse
como si nada.
CAPITULO 24: UNA
CONVERSACIÓN DE CAFÉ
Mi mamá tiene una amiga
elegante, bonita y muy agradable con una conversación muy fluida, tuvo un novio
panadero, moreno y bajito, pareciera que el disfrutaba de oírla hablar como mi
mamá que pasa horas en la sala de nuestro apartamento escuchando sus historias.
CAPITULO 25: EL TREN DE LOS
DORMIDOS
Viene a mi memoria mi
primera rotación en el hospital Rosalpi en Bello, debía trasladarme desde la
estación Poblado hasta la estación Madera y de allí tomar un integrado hasta el
hospital, recuerdo que mis padres me acompañaron en el primer recorrido, como no
estoy acostumbrada me sentí extraña en el vagón del metro, para mi todos eran
extraños, la verdad no me importaba si dormían, hablaban o leían, para mi
prácticamente no existían, no tengo un buen recuerdo de esos traslados en
metro.
CAPITULO 26: UN MOMENTO EN
LA CARRILERA
Mi colegio queda en el
sector del estadio, fui de esas niñas que siempre se transportaron en el bus
escolar, era un viaje largo entre el estadio y el poblado, ese día hacía un
calor infernal, salimos del colegio como de costumbre a las tres de la tarde,
veía pasar los árboles, las casas, el supermercado. Veníamos por la regional de norte a sur y
llegando a la 10 el bus tuvo una falla mecánica, nos tocó esperar en medio de
la vía hasta que llegara el bus de reemplazo.
CAPITULO 27: DEL OTRO LADO
DE LA CALLE
El mundo está lleno de
racistas, hay personas que odian a los judíos, otras odian a los negros, los
judíos no quieren a los árabes, a los asiáticos no les agradan los
occidentales, y todos de acuerdo con su raza por alguna razón que no comprendo
terminan no queriendo a personas de otras razas. Es extraño porque todos somos seres humanos y
deberíamos respetar las diferencias.
CAPITULO 28: PERSONAL DE
EMBAJADA
He conocido en algunas
oportunidades personas de la capital que se ufanan de relacionarse con los
políticos que están en el gobierno, parece que fuera una epidemia de los
habitantes de la capital, pareciera que todos creen conocer a los gobernantes
de nuestro país, se sabe de antemano que es mentira, ellos mismos están seguros
que nadie les cree sus cuentos, pero son felices alardeando de sus amistades
imaginarias.
CAPITULO 29: UN CUARTO DE
TELEVISIÓN
Otra de mis tías abuelas
tuvo problemas de drogas, lo que en un momento de su vida le produjo un delirio
de persecución, cría que la perseguían, que la iban a matar, y en medio de sus
alucinaciones un día intentó incendiar su casa, supongo pensando que si lo
hacía desaparecerían de su vida esas personas que la acosaban y no la dejaban
vivir tranquila.
CAPITULO 30: UN
CONTRABAJISTA
Tengo un primo que toca
varios instrumentos, creo que le gusta el rock, no es de fiar. Aunque su apariencia es bonachona y agradable
estoy segura que tiene hábitos que no comparto, es probable que por plata haría
cualquier cosa. Si llegara a mi casa a
pedir que lo albergáramos en ella y tuviera la oportunidad de opinar no lo
aprobaría.
CAPITULO 31: UN PORTERO
Los porteros que conozco en
mi ciudad me inspiran confianza, son atentos, serviciales, caballeros, siempre
están dispuestos a ayudar, especialmente a las empleadas de los apartamentos
donde hacen su labor. Tengo dos cosas claras con ellos, el que tiene turno de
noche se la pasa durmiendo y realmente no entiendo a qué horas van al baño.
CAPITULO 32: CUESTIÓN DE
TRABAJO
Todos desarrollamos una
actividad y a todos nos parece importante lo que hacemos. Es posible que a los demás les parezca que lo
que hacemos no sirve para nada, los ingenieros critican a los médicos, los
médicos a los abogados y los abogados a las amas de casa, pero la sociedad
necesita de cada una de estas labores.
CAPITULO 33: UNA VENDEDORA
DE HELADOS
En mi ciudad es famosa la
vendedora de rosas, que tuvo la fortuna de que un director de cine contara su
historia, ella es famosa en Europa, fue nominada a La Palma de Oro en el
festival de Cine de Cannes. Su destino
ha estado marcado por contradicciones, terminó pagando un crimen que
aparentemente no cometió.
CAPITULO 34: UNA
DESAPARICIÓN
Mi tía abuela que estuvo
pasando un tiempo con nosotros es una mujer pequeña, delgada de ochenta años
que sufre de presión alta, en un descuido de mis padres se escapó de casa para
irse a la iglesia, lamentablemente ella no conoce la ciudad y se extravió, nos
preocupaba que nos diera un infarto o que no apareciera. Finalmente, no sabemos cómo, encontró la
iglesia y allí fuimos por ella.
CAPITULO 35: UNA CITA
Tuve la oportunidad de
trabajar en un call center, allí conocí a un extranjero que quiso tener una
cita conmigo, yo lo evadía porque no me agradaba y porque no me generaba
confianza. La cita nunca se concretó a
pesar de que insistía permanentemente porque yo le gustaba. Pasado algún tiempo mientras salía con una
amiga me encontré con él, que miró con algo de rencor y no me saludó.
CAPITULO 36: UN HOMBRE EN EL
SEMAFORO
Mi papá cuando era un joven
estudiante de administración tuvo un jefe que era alcohólico, dice mi papá que
debió haberse tomado todo el aguardiente de la Fábrica de Licores de Antioquia.
Tenía una discoteca de unos cinco o seis mil LP, porque era dueño de una
emisora de música pop en FM, y solía decir con una sonrisa en los labios y de
forma eufórica que las señoritas habían terminado con el negocio de las
prostitutas.
CAPITULO 37: UNA
CONSTRUCCIÓN
Hace cerca de seis meses se
desplomó un edificio en Medellín, sus constructores han querido convencer a los
propietarios de las torres que aún no han caído de que ellos las pueden
repotenciar. Nadie está convencido,
porque creer en eso es como creer en una construcción virtual.
CAPITULO 38: UN CONDUCTOR DE
BUS
En Medellín el sistema de
transporte masivo a parte del metro es un caos, los conductores de bus en
muchas oportunidades creen que van en el auto de carreras de Sebastián Vettel,
la guerra del centavo los obliga a actuar de esta manera. Medellín es una ciudad de calles estrechas
por lo que no me explico cómo no pasan más accidentes.
CAPITULO 39: UNA PAREJA
ABURRIDA
Conocí una pareja que
nosotros llamábamos “los del Skoda”, ella era gorda, morena, alta, él era de
mediana estatura, delgado, dejaban ver que no se entendían, el amor en la
pareja hacía tiempo había emigrado, nunca entendimos por qué permanecían
juntos, ella no lo amaba, más bien le repugnaba, y él se había habituado a
soportarla.
CAPITULO 40: PANES DE FIESTA
Tuve un extraño vecino,
vivía en el último piso del edificio, era médico, al parecer exitoso. Hacia unas fiestas que duraban tres días, en
esos momentos creo que todos lo odiábamos en el edificio. Lo conocí casualmente en el ascensor, era un
hombre joven, agradable, usaba buenas lociones y coleccionaba mujeres, pero era
insoportable la música que escuchaba y el volumen al que lo hacía.
CAPITULO 41: SINAGOGA
Supongo que en Medellín hay
muy pocas sinagogas, no he entrado a ninguna sinagoga, no las conozco por
dentro ni se cómo funcionan, no conozco historias de judíos, no sé cuáles son
sus costumbres. Nunca he podido entender
por qué si son el pueblo de Dios algunos de ellos llevan una vida tan
desordenada.
CAPITULO 42: MÚSICA
Conocí en una fundación, de
esas dizque espirituales, a un hombre que se consideraba cantante, músico y de muy
buen oído. Fue escogido como el
responsable de organizar el grupo de música de la fundación y para él todas
eran mezzosopanos, mi opinión es que tenía más oído una campana de barro.
CAPITULO 43: MI AÑO EN
BERLÍN
Medellín al igual que Berlín
se ha vuelto una ciudad de ciudades (Medellín, envigado, bello, Itagüí, la
estrella, etc.) no ha sido planeado su crecimiento y su plan de ordenamiento
territorial es un caos porque cada ciudad hace un plan de acuerdo con sus
intereses sin que estén aglutinados ni referenciados los de las otras ciudades
aledañas.







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